Hay algo que va creciendo y me empuja para afuera las ganas hasta dejarlas lo suficientemente lejos como para no poder alcanzarlas. Como un vómito, o una explosión... un orgasmo después de un mal garche, medio vacío y repugnante.
Todavía no se que es, o mejor dicho, donde se origina, ni pude descifrar donde se esconde esa parte Paulística destructiva, nociva y tóxica. Tampoco tengo registro de cuando es que sale. Creo que ya nos fusionamos todas las Paulas en una, mas las alfonsinas, mas las pequeñas guerreras, mas las Místicas como un super ultra combo y ahora acá dentro se volvió un quilombo todo.
Las pasiones me duran muy poco. Sería muy fácil otorgarle esa cualidad a Sagitario (mi signo), como lo vine haciendo hasta ahora, pero ya me aburrió, quiero meter los dedos bien en el fondo del frasco y embarrarme toda con lo putrefacto para verlo y sentirlo de una, sin compasiones ni victimismo. Purgarme...
Y acá ya somos un montón, gritando, gesticulando, revoloteando los brazos y las manos para tratar de entendernos, interrumpiendonos, la loca, la linda, la fea, la destructiva, la insegura, la tonta, la sucia, la inteligente, la que canta bien, la morocha, la tarotista, la petiza, la gorda, la criticona... tendríamos que pensar todas, aprender a callar y hablar cuando corresponde y debatir una forma de sanarnos.
Me oprime el pecho tanto gritar, mejor salgo a correr un rato. Correr a mis ganas, para que no se me escapen, como si me estuviera persiguiendo un tigre. Con esas ganas de sobrevivir.
It Takes One to Tango
Hace 12 años

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