Ni algo que me resulte más adrenalínico que enfrentarme a un público y devorarlos en el exilio y la reflexión.
DeMantra me purifica, desde sus integrantes hasta escucharnos tocar. Desde los ensayos, hasta el NdAteneo.
Tengo el pecho lleno de melodías desesperadas por salir una y otra vez, adictas a bailar con notas musicales de distintos instrumentos.
No era tan imposible después de todo.
Hasta el próximo ensayo.

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