viernes, 8 de mayo de 2009

La conspiración del karma

Esa meditación que
me recuerda cuánto debo aprende a callar
para poder escuchar, el secreto que se esconde
en el silencio.

Y en el amor no puede haber silencio
porque uno se pierde en la mística de Afrodita
y en la percusión hipnótica que te vuelve idiota
ese latido agotador que no te deja escuchar
el secreto que te llama, imperceptible pero veraz

Y cuando siento que arañando
con esfuerzo pude
callar la mente y
escuchar la verdad que se esconde
en el silencio
viene a mí como un rugido
el velo de maya
que me enciende como a un libro viejo
y se apodera de mis sentidos
y ya soy presa otra vez
de su vulgar pero eficiente canto

El cuerpo no se cansa, de la rueda del samsara
duerme tranquilo y nada en las aguas
de la ilusión eterna.


Voy a dormir 5 minutos más.