lunes, 29 de diciembre de 2008

Retorno

A veces te miro fijo mientras dormís para tratar de adivinar que soñás.

No me importa que pienses que soy una psicópata. Los dos sabemos que es así.
Por algo estás conmigo.

Como puedo saber quien soy si desconozco de donde vengo?


A la mierda con eso.
A la mierda con todo.
Te amo y punto.

Me recorre un éxtasis de felicidad por la espalda.
Hoy dejé atrás un manojo de 20 años de culpa.
Estoy renovada, soy de nuevo la nena que tanto me impidieron que fuera.


Voy a jugar de nuevo descalza en el jardín.
Al borde de la pileta de mi abuela.
No va a haber nadie para decirme que me voy a resbalar y caer. Que me puedo lastimar.
No va a haber nadie para meterme miedo y frustrarme el juego. No me voy a caer.
No va a haber nadie. Y aún así voy a estar acompañada.


Ya no siento peso. Volví a sentir el plumaje de las alas que había guardado en el placard.
Las rocé con los dedos y cerré los ojos para penetrar en ellas. Me hundí toda en esas alas.
Alas que incorporé casi instantáneamente en mi vida, otra vez.

Sin la energía de “El loco” no hubiera podido. Y vos decías que era una carta de mierda!.

Me libere de todo eso.

Probe la libertad con todos los sentidos, al borde del precipicio.

Y sin embargo sigo siendo toda tuya.

Gracias Jona.

1 comentario:

Jonathan dijo...

Gracias a vos, gaviota, por volver a volar. Te amo.